lunes, 24 de junio de 2013

La despedida

Mis pasos me llevan hasta mi cuarto. Miro la habitación desde la puerta. ¿Será de verdad una de las últimas veces que estaré aquí? Bueno, será mejor que haga la maleta, que si no por la noche no me va a dar tiempo.
Abro el armario y saco mi maleta. La dejo sobre la cama. Empiezo a guardar todas las prendas, excepto el pijama y lo que me voy a poner mañana. Me sorprende que, después de un par de horas, diez años de mi vida estén metidos en esa pequeña maleta.
- Bueno - digo en voz alta -. Será mejor que vaya a decírselo a Sam.
Salgo del lugar y me encamino por los pasillos desiertos ( a esta hora todos estarán o en sus habitaciones o jugando a algo en la sala de estar), y me dirijo fuera. Salto la valla de madera que nos indica que no podemos pasar más allá, a la cual nunca hago caso y voy hasta una caseta donde solemos estar Sam y yo. Doy un par de golpecitos en la puerta para avisar que estoy aquí y entro. En ese momento Sam se está quitando los cascos.
- ¿Cuántos días te han caído esta vez?- pregunta nada más verme.
- Ninguno - respondo, sentándome en la colchoneta que tenemos allí para las dos.
- ¿Ninguno? ¿ Entonces qué has hecho para que tengan que llamarte?
- Yo nada...
- ¿Ha sido Lena, verdad? - me corta Sam antes de que pueda proseguir- ¿Qué ha hecho esa zorra para echarte las culpas?
- No ha sido Lena, tranquila. Es que...- me callo, indecisa.
- ¡No me dejes con la intriga, mujer! Dímelo- me anima.
- Me han adoptado - suelto de golpe. Mi amiga se queda muda. Creo que ha sido una de las pocas veces que he logrado dejarla sin palabras. Pero dura poco, porque en apenas unos segundos me abraza.
- ¡Eso es fantástico, Kairi! Por fin vas a irte de este sitio ¿no te das cuenta?
- Pero...Es que no quiero dejarte...
- No te preocupes por mí.. Estaré bien. Dos años más y podré salir de aquí. Es poco tiempo. Tú llevas prácticamente toda la vida aquí. Te lo mereces - me estampa un beso sonoro en la mejilla. -. Voy a pedirle a las cocineras que nos preparen algo y pasamos el día aquí, ¿vale?
Yo asiento y me quedo en la colchoneta mientras Sam se va. Y así pasamos el resto del día. Con un picnic improvisado y hablando. Me pregunto como será mi nueva familia. Tendré nuevos amigos. Un nuevo instituto. Una nueva casa, una nueva habitación. Una nueva vida. Dicho así, no suena tal mal. A pesar de la despedida, estoy deseando que llegue mañana.

miércoles, 19 de junio de 2013

¿A una casa?

Sam y yo salimos media hora después del comedor. Vamos a ir fuera un rato para hacer cualquier cosa. Es decir, lo de siempre. Yo me pondré a escuchar música y ella a leer. Pero entonces oigo como me llaman. Me giro. Es la directora. Mierda ¿qué he hecho yo ahora? Si no me he metido en líos últimamente...
Sí, es que aquí me han calificado como chica problemática. A veces me peleo con algún tío, o gasto alguna que otra bromita inocente...Nada, vamos. Pero inexplicablemente me echan la culpa de los incendios ocasionales que se producen en el orfanato. Y solo porque estoy cerca y cabreada. Y mucho. No es justo.
- ¿Sí, directora Helen?
- Quiero que vengas a mi despacho. Tenemos que hablar.
- ¿Qué has hecho ya, Kairi?- me susurra por lo bajo Sam.
- Nada - le respondo en el mismo tono -. Te lo juro - añado al ver su mirada de desconfianza.- Nos vemos ahora.
Sigo a la directora hasta su despacho y me siento en la silla. Intento poner cara de pena, para que sea lo que sea que haya hecho, me perdone.
- Kairi, Kairi...Llevas ya diez años aquí. Prácticamente te he criado. No me puedo creer que llegue este día.
- ¿Qué he hecho? - pregunto, angustiada- ¿Me va a echar? Yo no he hecho nada. Podré arreglarlo, me portaré mejor, me...
- No te voy a echar, Kairi - me corta la directora, y sus palabras hacen que suelte un suspiro de alivio -. Te vas. Mañana. Te han adoptado.
Me quedo sin palabras ante esa frase. ¿Adoptarme? ¿A mí? ¿A la chica problemática que todo el mundo toma por loca?
- T-tiene que ser un error.
¿Cómo iba a irme? ¿ Cómo iba a dejar a Sam? Esta es mi casa, ya me había hecho a la idea, pero...
- No, no lo es. Te ha adoptado el señor Christian Blake. Vendrá mañana. Ya puedes irte.
Me levanto, confusa, y salgo de allí, intentando hacerme a la idea de que iba a marcharme.

martes, 18 de junio de 2013

Sam

Empieza un nuevo día en el orfanato. Idéntico a ayer. Idéntico a cualquiera del mes pasado. Idéntico a cualquiera de los últimos 10 años de mi vida. Hoy, en concreto, es sábado. Genial. Un día en el que no puedo hacer mucho.
Con un suspiro, me quito el pijama y me pongo unos vaqueros y una camiseta. Me miro al espejo. El pelo castaño me llega hasta los omoplatos. Unos ojos castaños me observan a través del espejo. Como si esa no fuera yo. Miro la camiseta. "Don't worry, be happy", eh?
Un nuevo suspiro sale de mi boca. Me peino un poco con las manos y bajo a desayunar. Evito cruzar la mirada con la chica apoyada en una puerta, la cual sí que me observa atentamente, incluso con un poco de burla.
- Eh, Kairi,¿ vas a hablar con tu amigo imaginario?- dice, seguido de una risa. Mi mirada se ensombrece y no la hago caso. Además, camino algo más rápido. Alguien me agarra con suavidad del brazo.
- ¿Ya te ha dicho algo Lena, a que sí?
Miro a la rubia de ojos preocupados que está a mi lado. Se llama Samantha (aunque todos la llamamos Sam), y creo que es la única amiga que he llegado a tener aquí.
- Lo de siempre, no te preocupes. Pero el día en que se me acabe la paciencia le voy a regalar una carita nueva...- añado por lo bajo.
- Y yo me uniré a ti, a ver si se le quita la tontería.
Eso hace que se me escape una sonrisa. Así es Sam. Además, es la única que me cree. Porque desde niña tengo el hábito de salir al patio y hablar.Pero no con ella, ni con otro del orfanato. Sino con él, con mi chico de fuego. Porque en el fondo de mi corazón sé que puede oírme. Y yo puedo oírle a él. No siempre, pero, si me quedo en silencio, escucho las voces que el viento me trae.
Todos me toman por loca, menos Sam. Ella está convencida que puedo escuchar esas voces.
Entablamos una conversación trivial y, así, bajamos a desayunar.

Primer día

Aún recuerdo aquel día como si hubiese sido ayer. Aún recuerdo el fuego quemándome la piel, el humo en mis pulmones, los gritos...Y a él.
Cuando estaba casi al borde del desmayo. Cuando, siendo aún una niña, me había hecho a la idea de que iba a morir. Fue entonces cuando apareció. Un misterioso chico que salió de la nada, que tendría dos o tres años más que yo, me cogió en brazos y me sacó de la casa en llamas. Recuerdo su calor, sus palabras tranquilizantes...Tenía tantas preguntas en la cabeza en ese instante. Sobre él, sobre lo que pasaba. Pero había inhalado demasiado humo, y acabé por desmayarme.
Cuando desperté, estaba en el hospital. Y nadie sabía nada de aquel misterioso chico. Un milagro, decían algunos. Una alucinación por el humo, decían otros. Pero no. Yo sabía que eso había pasado. Mi imaginación no me había jugado una mala pasada. Ese chico que había pasado entre las llamas como si fuera como ellas, mi salvador, había estado ahí.

Me llamo Kairi. Soy una huérfana que vive en un orfanato de Londres. Dentro de una semana cumplo 16 años. Y aún sigo esperando encontrar a mi chico de fuego.